11/21/2012

Argumento: ANACONDA (Horacio Quiroga)


ANACONDA (Horacio Quiroga)
Argumento
Lanceolada, una hermosa víbora de un metro cincuenta se dirigía a su casa cuando apreció que en ella –una edificación de madera abandonada- habían seres extraños, su preocupación la hizo pensar en muchas cosas, sobre todo en la existencia de ella y de las demás de su especie. El hombre para ellas significa devastación y peligro. Esa noche logró encontrarse con dos de sus compañeras y comunicaron a las demás del inminente peligro que las acechaba; de madrugada ya se estaba llevando a cabo un congreso para tratar este álgido problema.
Al congreso asistieron casi todas las víboras, allí se encontraban Cruzada, Lanceolada, Coatiarita, Neuwied, Atroz Urutú Dorado y por supuesto Terrífica, esta última dirigía el congreso, era una cascabel, su especie era abundante, por eso presidía el congreso. Todas estaban alteradas por la presencia de los extraños en su hábitat, pero no tenían ningún plan para enfrentar el problema. Cruzada ofreció traer a Ñacaniná, una culebra, que por su velocidad podía ir a ver lo que verdaderamente sucedía en la casa. Con mucho sigilo Ñacaniná se dirigió a la casa y pudo escuchar a los hombres que hablaban, tenían un perro y caballos; habían venido a instalar un Instituto de Seroterapia Ofídica. Esto les informó a su regreso a las víboras.
Cruzada se dirigió a la casa, se encontró con el perro, lo mordió, debería estar muerto el canino, desafortunadamente fue capturada por los hombre y puesta en una “celda”, se convertiría en una más de las serpientes para la investigación del Instituto. Allí, Cruzada, ya cautiva, se encontró con una cobra de la India, se llamaba Hamadrías, ambas urdieron un plan para fugar, dio resultados positivos. Cruzada se hizo la muerta y luego atacó a dos hombres; fugaron entonces.
Cruzada y Hamadrías fueron al congreso, todos se sorprendieron de ver a una cobra, su aspecto era muy diferente a todas, Anaconda desde que vio a la cobra no le inspiró confianza, tuvo un enfrentamiento verbal con ella. Luego de muchas discusiones decidieron atacar el Instituto, la vida de las serpientes corría mucho peligro, pero algunas se apusieron a tal lance; sin embrago, la decisión estaba tomada, fueron a la caballeriza y centraron sus ataques contra los caballos, los hombres se dieron cuenta y empezó la batalla desigual. Los hombres y el perro destrozaron a por lo menos 23 serpientes las que sobrevivieron huyeron, el perro Daboy no podía morir, era inmune al veneno. No sabían qué hacer las serpientes, tomaron la decisión de ir a la cueva, sería el fin para todas, se dirigieron allí, la cobra a pesar del desastre de la caballeriza instó a las demás dirigirse a la caverna. Todas fueron allí, Daboy les siguió el paso y las encontró, no tenían escapatoria. Anaconda percibía el fin y fue al encuentro de Hamadrías, tal vez era la culpable de la tragedia de las serpientes, y en una lucha mortal dio cuenta de ella, Anaconda había hecho justicia, según ella.
El can ingresó a la caverna y empezó a morder a las serpientes, estas se defendían incrustándole sus dientes, el animal era inmune, aparecieron los hombres y se desató el combate, las serpientes no podían con las varas de los hombres, eran partidas fácilmente, después de unos minutos todo había acabado, los hombres notaron que ninguna sobrevivió a su furia, cuando se retiraban notaron que algo quería moverse, era Anaconda, les llamó la atención porque parecía envenenada –había luchado con Hamadrías- les serviría para sus investigaciones y se la llevaron. Vivió con ellos por un año y luego se fue.